Grabar un pódcast en casa: seis cosas que pesan más que el micrófono

Cada semana alguien nos escribe para preguntar qué micrófono comprar. La respuesta corta es que, con un presupuesto de menos de cien euros, casi cualquier micrófono dinámico decente sirve. Lo que de verdad cambia el resultado suele estar fuera de la caja.
1. La habitación
Un salón con suelo de baldosa, paredes desnudas y ventanales suena a cueva. Si grabas en una habitación pequeña con cortinas, una alfombra, una estantería con libros y una cama, el eco baja muchísimo. Un truco que usamos con clientes: grabar con la cabeza dentro de un armario con ropa colgada. No es elegante, pero funciona mejor que un panel de espuma barata pegado a la pared.
2. La distancia
Con un micrófono dinámico, la boca debe quedar a unos diez o quince centímetros, un poco desviada hacia un lado para que las oclusivas (la p, la b) no golpeen la cápsula. Si te alejas, subirás la ganancia y subirás con ella el ruido de la casa. Acercarse es casi siempre mejor.
3. Los auriculares cerrados
Si te escuchas por los altavoces mientras grabas, el sonido vuelve al micrófono y todo queda con un fondo metálico. Unos auriculares cerrados evitan ese problema, y además te dejan oír lo que realmente se está grabando.
4. El nivel de entrada
Un buen punto de partida es que las palabras más fuertes lleguen a unos -12 dB en el medidor, sin tocar nunca el rojo. Es mucho más fácil subir una pista suave que arreglar una saturada, que no tiene arreglo.
5. El ruido que no oyes
El frigorífico, el ordenador, la nevera, el ventilador del techo. El oído se acostumbra y el micrófono no. Antes de empezar, graba diez segundos de silencio y escúchalos con auriculares y el volumen alto. Si algo zumba, apágalo o aléjate.
6. Grabar una pista por persona
Cuando haya más de una voz, cada persona debería tener su propio micrófono y su propia pista. Así podemos limpiar, igualar y ajustar a cada una sin tocar a las demás. Si grabáis a distancia, pedid a cada invitado que grabe su audio en local, y no solo la llamada.
Con estas seis cosas bien hechas, el micrófono pasa a ser un detalle. Y si vuestra grabación sigue sonando rara, mandadnos un minuto de audio y os decimos por qué, sin compromiso.